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"El gran avance es dirigirnos a los subtipos de cáncer" 

 

 

 

El doctor Josep Tabernero se ha mostrado optimista por los importantes avances que se están consiguiendo en los tratamientos personalizados presentados recientemente en el congreso de oncología más importante a nivel mundial, celebrado en Chicago. Así lo ha explicado durante una entrevista en el programa 'Els Matins' de TV3, realizada el miércoles 4 de junio de 2014.

 

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Tumores cerebrales

 

El tumor intracraneal se define, habitualmente, como todo aquel proceso expansivo neoformativo que tiene origen en alguna de las estructuras que contiene la cavidad craneal como el parénquima encefálico, meninges, vasos sanguíneos, nervios craneales, glándulas, huesos y restos embrionarios. Un tumor puede causarle daño al cerebro de dos maneras: invadiendo tejidos vecinos o presionando otras áreas del cerebro debido a su propio crecimiento.

 

El cerebro y la médula espinal son la base del Sistema Nervioso Central (SNC). La presencia de tumores en esta zona es problemática, ya que pueden afectar a los procesos motores y cognitivos de los pacientes. Además, el tratamiento se complica por los tejidos que rodean el tumor y que pueden afectar al funcionamiento vital del paciente. 

 

Se denomina tumor primario a aquel que se origina en el mismo lugar en el que aparece y metástasis cuando procede del desplazamiento de células cancerosas presentes en otro tejido.

 

Clasificación de los tumores cerebrales

A diferencia de lo que ocurre en otros órganos, en el SNC existen muchos tipos de tumores cerebrales primarios, -aunque los mas frecuentes son los gliomas cerebrales y los meningiomas. 
 

1. Gliomas: crecen en las células de la glía, célula de soporte del cerebro. Existen dos tipos de células de sostén: astrocitos y oligodendrocitos, que dan lugar a los denominados astrocitomas y oligodendrogliomas o a tumores que combinan ambos. 

 

  • Astrocitomas: es el tipo más común de glioma, representando aproximadamente el 11% de los tumores cerebrales. Los astrocitomas surgen en las células denominadas astrocitos del cerebro o del cerebelo. Los gliomas se clasifican, en función de su grado de agresividad, en gliomas de grado I a IV (de menor a mayor agresividad). Excepto los de grado I o astrocitomas pilocíticos, que pueden curarse con cirugía. Los de grado II, también llamados de bajo grado de malignidad, son tumores invasivos con tendencia a recidivar a pesar de los tratamientos ensayados. Estos gliomas pueden malignizarse y pasar a gliomas de grado III o anaplásicos. Hay una relación lineal entre la edad de presentación y la malignidad histológica (más malignos en las personas de más edad).
  • Glioblastoma multiforme: Correspondería al grado IV de la clasificación de gliomas. Es uno de los tumores cerebrales primarios más agresivos y difíciles de tratar que afectan a la población adulta, con un pronóstico fatal a los pocos meses del diagnóstico. El glioblastoma multiforme puede aparecer “de novo” o ser la consecuencia final de un proceso de malignización de un astrocitoma de menor grado de malignidad (glioblastoma multiforme secundario). Aunque se esta lejos de entender por completo los cambios moleculares que determinan el desarrollo de un glioblastoma multiforme primario o secundario, Estudios iniciales sugieren que los dos tipos derivan de procesos oncogénicos diferentes. Este tipo de tumores originan 125.000 muertes en todo el mundo y cada año se diagnostican 175.000 nuevos casos.
  • Oligodendroglioma: es el tumor desarrollado de las células denominadas oligodendrocitos, encargadas de fabricar la mielina que envuelve los nervios. Este tipo de tumor representa aproximadamente el 4% de los tumores cerebrales. Al igual que el astrocitoma de grado II es un tumor infiltrativo, muy difícil de curar i que con el tiempo tiende a malignizarse (oligodendroglioma anaplásico. 

2. Otros tumores cerebrales: se originan en otros tipos de células del sistema nervioso central y pueden ser malignos y benignos. Aparte de los meningiomas que son tan frecuentes como los gliomas, los otros tumores tienen una baja prevalencia. Destacamos los craneofaringiomas, los neurinomas, el meduloblastoma, linfoma primario del sistema nervioso central y los tumores pineales y de la pituitaria.

 

El tipo de tumor y su localización vienen influidos por la edad; en la infancia y adolescencia predominan los astrocitomas infratentoriales y los tumores de la línea media como el meduloblastoma y el pinealoma; en la edad adulta, los astrocitomas anaplásicos y glioblastomas (que son los tumores intracraneales primarios más diagnosticados aunque el más frecuente en series autópsicas es el meningioma).


Incidencia de los tumores cerebrales

Los tumores cerebrales representan alrededor del 2% de las causas de muerte por cancer. Se calcula que cada año mueren en el mundo unas 95.000 personas a causa de los tumores cerebrales. Los tumores cerebrales infantiles suponen la segunda causa de mortalidad infantil por cáncer en niños menores de 15 años y en jóvenes hasta 34 años. 
 

En España, la incidencia (o número de casos nuevos por 100.000 habitantes y año) de los tumores cerebrales es de 8,8 para los hombres y 6,4 para las mujeres.


Factores de riesgo

La causa de los tumores cerebrales se desconoce. Se ha observado una mayor incidéncia de tumores cerebrales en familias de pacientes portadoras de alteraciones genéticas como el síndrome de Hippel-Lindau1 y de Turcot2 o las neurofibromatosis.

 

Se ha intentado relacionar algunos tipos de tumores cerebrales con factores externos como exposición a disolventes, pesticidas, productos oleicos, uso de teléfonos móviles o radiaciones. De todos ellos solamente se ha confirmado que el haber recibido radioterapia craneal, aunque sea a dosis bajas, esto predispone a tener un tumor cerebral en el futuro. 


Síntomas

Los síntomas de los tumores cerebrales pueden ser generales (causados por la presión del tumor en el cerebro o en la medula espinal) o específicos (causados por la interrupción del funcionamiento normal del cerebro o de una parte del mismo). Generalmente, los tumores cerebrales no se diagnostican antes de que comience la sintomatología.

 

Síntomas generales:

  • Dolor de cabeza, que generalmente es contínuo y peor a primera hora de la mañana y cuando la persona esta estirada.
  • Transtorno inespecífico del estado de ánimo, indiferencia emocional, lentitud de pensamiento y problemas en afrontar problemas previamente bien conocidos.
     

Síntomas que son específicos según la localización del tumor:

  • Crisis motoras parciales
  • Paresias (parálisis transitorias o incompletas)
  • Afasias (problemas para utilizar el lenguaje)
  • Apraxias (problemas para realizar ciertas secuencias de movimientos)
  • Agnosias (la persona puede percibir los objetos pero no asociarlos con el papel que habitualmente desempeñan)
  • Alteraciones campimétricas (campo visual)


Diagnóstico

La mayoría de los tumores cerebrales no son diagnosticados hasta que no aparecen los primeros síntomas. De hecho, estos últimos permiten al neuroncólogo averiguar la posible localización del tumor.


Además de la historia clínica y psiquiátrica, los neuroncólogos suelen realizar algunas de estas pruebas para determinar la presencia, y el grado, de un tumor cerebral.

 

Tipología de las pruebas diagnósticas:

 

a) Test de imagen:

  • TC (Tomografía Computerizada). Se trata de una técnica radiológica que permite ver tejidos "blandos" (distintos al hueso) que no se observan con claridad en una radiografía convencional.
  • Resonancia Magnética (RM) En esta prueba se utilizan ondas electromagnéticas para crear imágenes del cerebro. La Resonancia Magnética facilita imágenes más detalladas que la TC y es método más eficaz para la detección de los tumores cerebrales.
  • Tomografía por emisión de positrones (PET, en sus siglas en inglés). En esta prueba, se inyecta al paciente moléculas de azúcar marcadas radioactivamente. Las células cancerígenas absorben el azúcar más rápido que las células sanas y se detectan. Normalmente se usa para aportar información complementaria a los resultados derivados del resto de las pruebas.

 

b) Tests del fondo de ojo y audiometría. Estos tests ayudan a determinar los efectos que el tumor está causando en las funciones de los nervios ópticos y auditivos.

 

c) Análisis de sangre. Útiles para detectar tumores de de la pineal o pituitarios.

 

d) Punción lumbar. Se trata de un procedimiento en el que se toma una muestra de líquido cefaloraquídeo (que rodea a todo el SNC) para analizar si existe presencia de células malignas y/o marcadores tumorales (sustancias que se encuentran anormalmente elevadas en la sangre, la orina o tejidos corporales en pacientes con determinados tipos de cáncer).

 

e) Electroencefalograma. Es un test no invasivo en el que se colocan unos electrodos en el cuero cabelludo para medir la actividad eléctrica del cerebro.


Después de que el tumor cerebral ha sido diagnosticado, se realizan una serie de test adicionales que aportan mayor información sobre el cáncer. En el caso de los gliomas, habitualmente, se tienen en cuenta varios factores para determinar el pronóstico de tumor y definir su tratamiento:

 

a) Histología del tumor. Con este término nos referimos a la información que tenemos del tumor cuando lo observamos a través de un microscopio. Para determinar tumores grado de malignidad del glioma, los patólogos tienen en cuenta:

  • el numero de células en división (mitosis)
  • si el tumor contiene un gran número de células (hipercelularidad)
  • si los vasos sanguíneos han crecido en el tumor (proliferación vascular)
  • si hay tejidos muertos en el tumor (necrosis)


En términos generales:

  • Los tumores de grado II no presentan mitosis, proliferación vascular o necrosis.
  • Los tumores de grado III son hipercelulares, presentan mitosis pero no necrosis.
  • Los tumores de grado IV presentan proliferación vascular y necrosis.

 

b) Edad de los pacientes. El pronóstico del glioma será peor como mas mayor es el paciente

 

c) Extensión del tumor residual. Por residual se entiende la cantidad de tumor que no se ha podido extraer mediante la resección (extirpación quirúrgica).

 

d) Estado funcional y neurológico. El médico mide cómo se encuentran las funciones cerebrales y el sistema nervioso central del paciente usando un método denominado “Escala funcional de Karnofsky”3. 

 

e) Marcas moleculares. Los investigadores buscan marcadores en el tejido tumoral que permitan un diagnóstico precoz y determinen su evolución en el futuro. Estas herramientas harán posible que los especialistas puedan analizar la predisposición a padecer esta enfermedad, desarrollen tratamientos más efectivos y pronósticos más precisos. Actualmente, el los oligodendrogliomas el detectar una pérdida parcial del cromosoma 1 en las células del tumor es un factor molecular que confiere un excelente pronóstico. En el glioblastoma multiforme, la ausencia de una enzima reparadora del ADN, confiere un buen pronóstico al tratamiento con temozolomida (ver mas adelante)

 

Tratamientos

Las personas que son diagnosticadas de un tumor cerebral deben ser puestas rápidamente en tratamiento. La presión ejercida por el crecimiento del tumor en el sistema nervioso central puede originar alteraciones en el fluido cerebroespinal y la circulación sanguínea, que pueden afectar al sistema nervioso. 

 

El tratamiento de los tumores cerebrales puede ser difícil. La barrera hematoencefálica, que protege al cerebro y a la médula espinal de agentes químicos externos, impide la actuación de algunos fármacos quimioterápicos. Además, la cirugía es complicada si el tumor está localizado en un área próxima a las zonas más sensibles o a la médula espinal, y la radioterapia puede dañar tejido sano. 

 

No obstante, en los últimos 20 años la aplicación de técnicas quirúrgicas depuradas, un mayor conocimiento de los tumores cerebrales y su respuesta a la quimioterapia y a la administración de radioterapia localizada, han permitido alargar la vida del paciente y mejorar su calidad de vida. 

 

  • Cirugía 

La resección quirúrgica es el tratamiento más común para los tumores cerebrales y, a menudo, supone la única opción para un primer abordaje de los tumores cerebrales. Los objetivos de la cirugía son 1) establecer el diagnostico al proporcionar tejido tumoral para su análisis patológico, 2) mejorar rapidamente los síntomas neurológicos al quitar presión al cerebro sano, 3) eliminar masa tumoral lo que permite el uso óptimo de otras terapias complementarias.


Los tumores cerebrales con una conducta biológica benigna, que comprimen pero no invaden el tejido cerebral circundante pueden ser curados con el tratamiento quirúrgico. Sin embargo, los tumores que el patólogo define como malignos o aquellos que infiltran el tejido cerebral adyacente casi siempre precisan terapias complementarias. 


 

  • Radioterapia 

Se basa en el uso de radiación de alta energía para eliminar las células tumorales y suele ser utilizada, en combinación con la cirugía, para detener o ralentizar el crecimiento incontrolado de las células tumorales.

 

Las nuevas técnicas de radiación como la radiocirugía, esterotáctica fraccionada,y el IMRT (Radioterapia por Modulación de Intensidad) entre otras, s buscan la máxima precisión y minimizar la dosis en los tejidos sanos cercanos al tumor. En función del tamaño, la localización, y el tipo histológico del tumor, el radiólogo elegirá la/s técnica/s más adecuada/s. 

 

  • Quimioterapia

La quimioterapia supone el empleo de fármacos para destruir de forma no selectiva las células tumorales, que no han podido ser eliminadas tras la cirugía, ralentizar el crecimiento del tumor y reducir los síntomas. Aunque la mayoría de los fármacos se administran por vía intravenosa, en los últimos años han aparecido compuestos que permiten su administración por vía oral y que pueden atravesar la barrera hematoencefálica con mayor facilidad. Este es el caso de la Temozolomida (Temodal),. 

 

El futuro

La curación definitiva de los gliomas y otros tumores cerebrales malignos probablemente sea una meta lejana. Como en otros tipos de cáncer el mejor conocimiento de los mecanismos moleculares de proliferacion e invasión de las células tumorales permitirá diseñar fármacos mas específicos. Durante este intervalo la creación de grupos multidisciplinarios que aborden los diferentes problemas que plantean los tumores cerebrales es la mejor garantía que los pacientes reciban el mejor tratamiento.

 

Última actualización el Lunes, 04 de Noviembre de 2013 13:28
 

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